Griselda García

 

En amor solo pienso si no estoy trabajando, dice.

Bajo el mosquitero de una cama en Tánger

sigo con la vista la ruta de las arañas.

Damos un paseo por los médanos.

El camello suaviza sus pasos.

Oímos tambores a lo lejos.

 

A veces las mujeres tienen que ser nuestras madres

dice, y nosotros sus padres.

 

Trato de olvidar a los tripulantes muertos

los crímenes del mar se juzgan en el mar.

 

Su madre eligió a la esposa. La esposa no sabe leer.

Es mejor así. Sin problemas, sin discusiones.

 

No me gusta estar en la casa, dice.

No me gusta hablar. Solo comer y dormir.

Quiero fumar con mis amigos y tirarme al sol.

No pensar que los días pasan muy rápido

y que la muerte se acerca. Quiero fumar y no pensar.

 

Bebemos té de menta y me convida kif.

Afuera las cabras bailan entre olivares.

El viento cambia la arena de lugar.

 

Mientras el agua borbotea en el narguile

pienso en mis compañeros en el mar.

Nunca oí el rumor del mar.

Quiero dormir y que el sueño me cure, dice.

 

Pero yo sé que no hay cura posible.

Bajo el mosquitero iluminado por la luna

me adormece el sueño, me dejo llevar.