Germán Reutemann

 

Somos sujetos que interpretan.

¿O somos las interpretaciones de otros sujetos?

 

Somos porque pensamos que somos.

¿El viento que surca mi rostro, no es porque no lo hace?

 

Somos el sueño de un ente gigante.

¿Cuál será el primer y último soñador soñado?

 

Somos materia, carnes y huesos.

¿O somos espíritus encarcelados en un cuerpo?

 

Somos lo inmutable, lo que trasciende el tiempo.

¿O somos el cambio, el devenir?

 

Somos fenómenos que reflejan noúmenos.

¿O los sujetos que perciben los mismos?

 

Somos la única verdad, que es la realidad.

¿Pero cuál verdad? ¿Cual realidad?

 

Somos porque sentimos ser.

Leer nuevamente la línea 4.

 

Somos la creación de un Dios sádico, o imperfecto.

¿O nosotros creamos un Dios para justificarnos?

 

Todo es texto, somos conceptos que remiten a otros conceptos.

¿Entonces si nadie me nombra, refiere, piensa, o lee, acabo no siendo?

 

Soy una parte de la humanidad, conjunto de unidades.

¿O soy la singularidad enfrentando al conjunto, protegiéndome?

 

¿Soy lo que pienso, la mano que escribe, el texto que marco,

la lectura del lector, o el pensamiento posterior del mismo?

 

Soy tiempo, energía potencial, acción a realizar.

¿O lo que ahoga el olvido de mi pasado?

 

Aún no sé que soy, ni lo sabré nunca.

¿Y pretendo conocer lo otro?